Fundación Urunday, 30 años haciendo del arte un bien de todos.

Fundación Urunday, 30 años haciendo del arte un bien de todos.

La Fundación Urunday cumplio 30 años y los festejo de la única forma que sabe. Hacer del arte un bien de todos.

 

Inició el año presentando el “I Concurso Literario Nacional Premio ‘Provincia del Chaco’ 2019” y poco después consolidó vínculos con la UNNE que través de la FADyCC, dictaron la “Diplomatura Universitaria en Conservación y Restauración” y para terminar el año celebraron la grata noticia que nueve obras de nuestro patrimonio pasaron a ser patrimonio nacional.

 

En un mano a mano con Diario Norte el artista de reconocida trayectoria internacional y hoy Presidente de la Fundación Urunday recordó el inicio de la institución y el camino recorrido durante este año.

 

“Hace 30 años éramos un puñado de jóvenes amigos que, vislumbrando los efectos de la creación artística en vivo, pergeñamos un concurso de esculturas al aire libre con el afán de mostrar el concentrado, intenso, sofisticado trabajo del escultor y  la milagrosa conversión de un trozo rudo de madera en una obra de arte.

 

…aquella experiencia fue tan arrolladora, que hubiera sido un pecado dejarla trunca. así que nos convertimos en la Fundación Urunday para poder darle carnadura y futuro.

 

Hace tres décadas arrancaron los concursos de escultura en la plaza 25 de Mayo de Resistencia, donde mi padre –oh, volteretas del destino!- era el placero.

 

Con los años este concurso se sobredimensionó de tal modo que debimos emigrar a un predio mayor, en el lugar donde desembarcaron los inmigrantes  italianos que fundaron Resistencia, y la Bienal, hizo gala de virtud, uniendo manos, conciliando las más diversas expresiones de la sociedad, en un colectivo plural, donde hoy, todos son parte imprescindible para hacer posible que este Concurso Internacional de Escultura, se sitúe entre los mejores del mundo, y con la vuelta de tuerca virtuosa de que la obra de los cientos de artistas del mundo que han llegado al Chaco a lo largo de 30 años de concursos y bienales, tiene por destino el espacio urbano, consolidando una ciudad de las esculturas, pero además, viendo más allá de la fiesta por antonomasia chaqueña, de la formidable industria cultural de la que hace gala, del patrimonio museístico que se va multiplicando, trabajamos muy atentamente en cualquier política cultural que redunde en las  ideas vectoras que tuvo en su génesis la Fundación Urunday: hacer del arte un bien de todos y entender el arte como un bien transformador.

 

Por caso, en este 2019, junto a la Sade Chaco, realizamos el concurso literario nacional literatura y escultura con la propuesta de comenzar a hacer volar imaginarios y  poéticas.

 

¿Que las esculturas pueden cobrar vida a cierta hora y mezclarse con los vivos? ¿que una escultura cuando el viento sopla, escupe los secretos más secretos que esconde la ciudad?  ¿que un hipopótamo de piedra se perdió en la selva y llegó a una peatonal donde sentó reino?

 

 

Señores, la fantasía es un bocado que alimenta al espíritu.

 

También este año se materializó un viejo sueño trabajando junto a la facultad de artes de la UNNE: la creación de la Diplomatura Universitaria en Conservación y Restauración, porque más de 600 esculturas en la ciudad, al aire libre, hay que conservarlas y tenemos que generar especialistas…

 

Y es meritorio recordar que  en el invierno, en la ciudad de Castelli, puerta del impenetrable volvió a tener vida el tradicional concurso de escultura con artistas de distintos puntos de la República Argentina.

 

Otro sueño consolidado: una réplica del concurso de esculturas de Resistencia en las comarcas del monte chaqueño, donde en cada bienal, la docena de escultores del mundo que nos visitan viajan hasta allá para dejar una nueva obra.

 

Hay una buena nueva que tocó con gran orgullo en Chaco. de las 124 esculturas emplazadas en espacios públicos del país que fueron recientemente  declaradas monumento histórico nacional: 9 residen en el Chaco. Valga nombrarlas: Ansia de  Erminio Blotta,  Alma de Líbero Badii,  Flor indígena de Leguizamón Pondal,  Despertar de Lucio Fontana, Güemes de Alberto Balietti, Columna de Ferruccio Polacco, Cruces de María Juana Heras Velasco, Maternidad de  Antonio Devoto, Remordimiento de Hernán Cullen Ayerza”.

 

Antes de concluir esta suerte de postas que el 2019 ha dejado, Fabriciano acoto; “quiero invitarlos desde el 11 al 18 de julio a la Bienal del Chaco 20.20, para la que estamos poniendo trabajo y corazón, quienes estén dispuestos a compartir esa experiencia verdaderamente extraordinaria, si recuerdan mis palabras, verán que no se corren un milímetro de la verdad: la Bienal es una maravillosa  fiesta que celebra,  los dones y milagros, la felicidad y la magia del arte escultórico”. Concluyó.

 

 

Diplomatura para la Conservación y Restauración

 

“Estamos felices de poder finalizar la primer etapa de esta Diplomatura”, dijo Fabriciano y agregó; “La creación de esta Diplomatura vino a materializar un viejo objetivo nuestro. Porque como custodios de las esculturas notamos la necesidad imperiosa, imprescindible, de contar con personas especializadas en su cuidado y conservación”, aseguró.

 

En pos de seguir aportando al desarrollo regional, la Universidad Nacional del Nordeste dictó la “Diplomatura Universitaria en Conservación y Restauración”. Un trayecto formativo que aportó a quienes trabajan en relación al patrimonio regional, capacitación y nuevas herramientas que podrán volcarlas en su diaria labor. Se trata de la primera Diplomatura de la Facultad de Artes, Diseño y Ciencias de la Cultura, que se concreta fruto del trabajo conjunto con la Fundación Urunday.

 

El ciclo de formación comenzó en agosto  y se extenderá hasta mayo del 2020. Consta de 10 módulos teórico-práctico, de 20 horas cada uno, y se dicta en la sede de la Fundación Urunday. El certificación que otorga es el Diplomado Universitario en Conservación y Restauración.