Monumentos Escultóricos

Monumentos Escultóricos

Las acciones del hombre se desarrollan entre dos pujas permanentes: el amor y el odio. Una, representa la vida, la alegría, la esperanza, la creación. La otra, la muerte, la tristeza, la destrucción… pero esencialmente el miedo.

 

Se afirma habitualmente que la pulsión del amor es fundamental para crear. Pero ¿quién puede desmentir que muchas veces las frustraciones y el dolor son la base de grandes creaciones del arte? La poesía, la pintura, la escultura y el cine pueden poseer estructuras nacidas del odio y del desamor. Es por esto que son incontables los ejemplos de obras de arte que cantan las penas del enamorado frustrado y engañado. O en el cine donde encontramos el desarrollo de los dramas animados por variados protagonistas (antihéroes) del fracaso y del dolor. Freud al referirse a la pulsión de la creación artística, afirma que el artista toma las herramientas de su mundo, de sus ilusiones, para crear una realidad nueva y la expone y comparte.  Esta nueva concreción se caracteriza por estar notoriamente separada de la realidad afectiva y por generar placer. En este sentido se puede afirmar que el artista construye su obra para cambiar cierto aspecto de la realidad efectiva y obtener goce.

 

En el mundo de la creación artística todo es posible; allí se puede a través del arte, de alguna manera, concretar, materializar la obra de arte de forma diferente del mundo exterior y así apaciguar la infelicidad que provoca la cultura. De esta manera el arte se convierte de la fantasía a la realidad y deja de ser fantasía ya que es una suma de ese mundo, la realidad de la siquis y el mundo exterior.  Se podría encontrar aquí algunas de las explicaciones de que por qué el arte callejero en Resistencia se ha constituido en un reclamo permanente, realizado por expertos y por legos, de forma inquebrantable y constante.

 

Este fenómeno que tiene al espacio urbano como escenario necesario, a transcurrido por diferentes etapas. Desde las primeras obras instaladas donde “El Alma”, de Líbero Badía, fue una de las primeras emplazada en la avenida Alberdi y su intersección con la Peatonal por Juan D. Perón, pasando por el primer desnudo que salió a las calles de Resistencia- la obra “Mediodía” que generó gran renuencia social y la reacción fue vestirla por parte de desconocidos. O como en el caso de la escultura “El Aborigen”, que fue removida de la avenida 9 de Julio frente al Automóvil Club Argentino y se perdió en el Parque 2 de Febrero.

 

Largo es el anecdotario, hasta llegar a conseguir la declaratoria del Parlamento del Mercosur en octubre de 2010, que declara a la ciudad de Resistencia, “Capital Mercosur de las Esculturas”,

 

La evolución de los pueblos y su consecuente crecimiento y manifestaciones a lo largo del tiempo, generan cambios en un proceso que no se puede parar. Este transitar histórico nos lega en su proceso una forma de identidad -compleja, diversa y en evolución-, que nos exige conocerla para entenderla y darle el valor que se merece (y nos merecemos). Es necesario que el Estado se manifieste como custodio de nuestro patrimonio cultural. Es indispensable que desde todos sus espacios el Estado cuide, proteja, valorice y custodie el patrimonio de los pueblos. Esta insistencia nace de una toma de conciencia de la ciudadanía en la detección de todo aquello que la representa y que pueda afirmar su pertenencia comunitaria y así, definir su identidad, hecho fundamental para una vida sana y prospera en comunidad.

 

La lista es amplia y diversa. Incluye desde homenajes a próceres de la patria, hasta gigantescos monumentos que son emblemas urbanos como el Obelisco de Alberto Prebisch, o los Lobos Marinos de José Fioravanti, postal indiscutida de Mar del Plata desde 1940. Pero también abarca esculturas menos conocidas como el Monumento a Falucho de Palermo, o El Gaucho Resero, que pasó de estar originalmente en el Palais de Glace de Recoleta al barrio de Mataderos.

 

La declaratoria engloba autores célebres y otros desconocidos. Ya existe un grupo de esculturas que han sido declaradas Monumento Histórico Nacional, como el de la Bandera en Rosario.

 

Por Linda Peso

Fuente: Diario Norte