Lenguaje

Fabriciano Gómez: esculpió su vida, transformó la cultura y se hizo arte

“Ahí la vamos llevando. Pero con la claridad de que Fabri quisiera que se continúe con su legado”, contesta José Eidman, hijo de Mimo, y quien acompañó hasta el último momento a Fabriciano, ante la pregunta de cómo estaban llevando el proceso difícil. La pérdida de cualquier ser querido duele y cuesta, pero pareciera que las muertes de seres de luz como lo era Fabriciano, y tan importante para la cultura y la historia de una provincia, cuesta un poco más.

Sobre cómo continuará la Fundación Urunday, José se explica: “La Fundación Urunday tiene su comisión directiva y vamos a tener que reunirnos para definir quién ocupará la presidencia. La organización de la Bienal y los procesos del Departamento de conservación, restauración y emplazamientos están formalizados en manuales de gestión certificado con Normas ISO, por lo que no hay problemas para seguir con las actividades. Nos queda nada más ni nada menos que encontrar cómo darle a todo esto la cuota mágica que aportaba el Fabri”.

FABRICIANO, EL PAN DE LA ESCULTURA

En la madrugada del 8 de septiembre de 2021, Fabriciano se hizo luz. Cuando parten los amores, queda un vacío insoportable; quedan fantasmas (como que todavía la figura se resiste a desaparecer). A manera de ráfagas, de visión, se cuela en silueta, en halo, aquel que ya no está entre nosotros…

Dichosos los artistas que más allá de la permanencia espiritual, la presencia imborrable en el corazón de sus queridos y cercanos dejan su rastro visible, su “materialidad” en la obra.
Y la obra de Fabriciano Gómez, copiosa en la ciudad de Resistencia, es un habitante vital y omnipresente. Él “es” su escultura, allí está, allí lo vemos.

Siempre observó cada detalle de sus trabajos; acompañó -muchas veces desde el silencio- a cientos de artistas y admiró, cuidó y amó sus propias esculturas.

 

Fabriciano es el “gran escultor del Chaco contemporáneo”. Artista consagrado, formidable gestor cultural, vecino ejemplar. Tres aspectos que fructifican a partir de una virtud principal: la humildad; un don: el talento artístico; y “su disciplina de trabajador incansable”, al decir de Alfredo Veiravé.

Con 33 años, tuvo su consagración artística al obtener el Gran Premio de Honor del Salón Nacional y representó a la Argentina en la Bienal de Venecia de 1980 con la serie de esculturas “Nudos de espacio” (instalación que tuvo eco en el diario Times). Se nutrió un lustro de Europa.

Obtuvo grandes premios en el mundo trabajando en nieve. Heredero de los hermanos Boglietti, tomó la posta junto con la Fundación Urunday de seguir plantando esculturas en la ciudad hasta llegar a 700 en el espacio público, el grueso de ellas de los concursos y bienales de escultura que con tres décadas de historia son considerados entre los más prestigiosos del mundo.

LO QUE DECÍA SOBRE LA BIENAL

A la Bienal del Chaco se refería como: “30 años para el arte es muy poco cuando normalmente se habla de 500 años, de mil años… Sin embargo este pequeño y limitado tiempo nos dio la posibilidad de plantar la semilla que le fuimos regando, poniendo el tutor, fuimos sintiendo el perfume que exuda la planta, disfrutando el fruto, pero fundamentalmente, afianzando una raíz que va a soportar el árbol. La raíz está muy bien puesta y pueden venir tornados, pueden quebrarse algunas ramas pero permanecerá ese árbol dispuesto a generar brotes nuevos”.

¿QUÉ ES UNA ESCULTURA PARA FABRI?

“Una obra sensible, un caudal de cosas de mi interior que fluyen sin esperar que las comprenda, simplemente despiertan y se imponen. En términos plásticos es hablar de la dualidad perdurable-efímero. Siempre recuperando el valor de lo fundamental. Estoy absorbiendo todo el tiempo, siento el arte como parte de la vida, me siento comprometido con mi lugar en la sociedad. En estos cuarenta y tantos años, lo único que he hecho fue poner plumas en mis manos”.

“Para mí, las obras más hermosas fueron las realizadas en nieve donde se concretó la gran escultura que quería trabajar, de seis metros, el tamaño que siempre pensé para mi obra”.
Enamorado de su ciudad, postergó otras geografías para quedarse y forjarla artística; su hogar devino Casa Museo Fabriciano; decenas de obras que llevan su firma se desparraman en calles y paseos de Resistencia.

Desde la Fundación Urunday que presidía, se implicó en la creación de Museum, el museo de esculturas del mundo a orillas del río Negro; constituyó el Departamento de Mantenimiento y Restauración de las Esculturas que integra el patrimonio Escultórico de Resistencia, gestionó “La Ciudad de las Esculturas” ante la Unesco con ánimo de convertir el patrimonio escultórico de las ciudad en Patrimonio de la Humanidad.

“Firmemente creo que las grandes realizaciones, los grandes proyectos, no son obras individuales, sino producto de una concertación colectiva, de energías aunadas y, dentro de ese colectivo, brilla cada uno desde su talento”.

FABRICIANO PARA FABRICIANO

En una nota que hizo NORTE en junio de 2020, escribíamos: “En todas las charlas, entrevistas, encuentros y demás excusas para poder conocer más a la persona detrás del escultor, nunca fue una pregunta guía el saber quién es Fabriciano para Fabriciano. Después de un silencio, su respuesta fue: “Un buen tipo”. Y así fue, un hombre humilde, bueno y generoso.

 

El afiche de la nueva edición de la Bienal de las Esculturas, que se llevará adelante en julio de 2022.

 

Continuar con el legado

Luego del fallecimiento de Fabriciano pareciera que todo era incierto y, antes de que todos comenzáramos a preguntarnos qué iba a pasar desde la Fundación Urunday, lanzaron el afiche con la cara de Fabriciano y anunciando que se llevará a cabo la nueva edición, continuando el legado, del 16 al 23 de julio de 2022.

La bienal comenzó como un sueño de dos escultores, Fabriciano Gómez y Mimo Eidman, en 1988, quienes organizaron un concurso de talla en madera que se realizaba en la plaza 25 de Mayo de la ciudad de Resistencia. Hoy es una de las bienales más prestigiosas del mundo.
En el inicio de la movida, a finales de los 80, Fabriciano recordaba siempre que uno de los objetivos era que “la gente de Resistencia comience a tomar conciencia de cómo nace una obra de arte” .