Lenguaje

La Bienal de (y sin) Fabriciano

En próximos días se realizará el lanzamiento de la Bienal de Escultura del Chaco 2022, con el lema “Bienal del Pueblo”.  El concurso escultórico internacional acontecerá del 16 al 23 de julio.

Una bienal que recupera el brío, el brillo, la potencia; como esos animales que invernan larga temporada en sus cuevas o madrigueras para volver a pisar la tierra con una fuerza desusada y disfrutar la luz con alegría impar. Si como tras un largo letargo, llegara el tiempo del desquite por tanta oscuridad, quietud, espera.

 

La última Bienal del Chaco se editó en el invierno de 2018.

En el 2020, ¿recordamos? Fue la pandemia del coronavirus que como una maldición bíblica entraba a las casas, deambulaba por las calles, se acomodaba entre los abrazos, las cercanías, las conversaciones para llevar a sus víctimas. Fue el tiempo del aislamiento, de la soledad.

No hubo Bienal en el 2020. Fabriciano, como presidente de la Fundación Urunday, el 25 de mayo decía desde una carta pública: “Amigos, pueblo del Chaco, entro a sus hogares en el día de la Patria para comunicarles que la Bienal Internacional del Chaco, – nuestra bienal, la de todos -, será trasladada a una nueva fecha: Del 16 al 23 de julio, Dios mediante, tendremos bienal en el 2022”.

En otro apartado comentaba: “Es un tiempo de oscuridad… pero que sugiere el tiempo de luz venidero…”. Casi profético: una metáfora del luto que su partida provocó.

 

Un logo que ilustra un tiempo

Es muy ilustrativo ver el proceso de lo que se ha contado hasta aquí a través del logo de la Bienal. El logo, más que una Imagen representativa y sintetizadora, es una definición de “por dónde va la cosa”, algo así como un disparador simbólico, un horizonte inspirador al que se invita a mirar.

El logo diseñado para la Bienal 2020 era una imagen que representaba la idea de “La Bienal de Todos”: un torso de una mujer indígena, con los ojos cerrados, como mirándose hacia adentro. (Conócete a ti mismo, se leía en el frontispicio del oráculo de Delfos…). Y la mirada interior del pueblo (representado por la mujer indígena), pretendió hacernos ser conscientes de que somos parte confirmativa de este acontecimiento: “Esta fiesta del arte, es nuestra, es de todos, la llevo en mi adentro”.

El logo fue replicándose a otros rostros que sintetizan el mosaico multicolor, diverso del Chaco.

La siguiente evolución del logo de la bienal fue la llegada de la pandemia. Y ese rostro indígena fue vestido con barbijo.

 

Un hecho capital, volvió a transformar el logo: la muerte de Fabriciano. El rostro indígena sacrifica media faz para que aparezca medio rostro de Fabriciano, completando la cabeza.

Y así se repite con los otros rostros que representan la diversidad del Chaco: medio rostro de una muchacha y F; medio rostro de un niño y F, etcétera: Con la muerte, el artista se hace uno con el pueblo.

Esta es una Bienal que, parafraseando a Marcel Proust, recupera el tiempo perdido. Esta es la Bienal del Pueblo.

 

Pero también esta Bienal 2022 es la Bienal Fabriciano. Y la Bienal sin Fabriciano…

Tal vez como nunca después, brille, se exalte en esta edición su espíritu visionario, se advierta sensiblemente, el gran legado que dejó a los chaqueños.

¿Qué su ausencia es una fatalidad? Por supuesto, ¿que de ahora en más es un desafío colosal? Pues claro, Fabriciano era un líder nato, era un gestor cultural impresionante; todo picaporte que tocara abría esa puerta y con su genuino convencimiento persuadía hasta a las piedras. Acá y afuera. Quedarse sin esa piedra basal, no solo duele, sino que implica un esfuerzo sumo.

Pero hay un sembradío que garantiza la excelencia y continuidad de este acontecimiento internacional. Por un lado, la construcción colectiva: el Estado, el empresariado, la ciudadanía, mancomunados, hoy, ya son parte indisoluble de este colectivo cultural.

Por otro lado, desde hace varios años ya, se trabajaba en la idea del recambio generacional, en reuniones específicas sobre el tema, el mismo Fabriciano decía con llaneza “Algún día no vamos a estar y este proyecto debe continuar más allá de las personas”.

En ese marco también se inscribe la certificación del sistema de gestión de calidad de las normas ISO 9001 a la Fundación Urunday. Se trata de una norma estandarizada a nivel internacional que permite determinar el funcionamiento del sistema de gestión general de la organización, es decir, acordar que todos los procesos que funcionan dentro de la organización funcionen de acuerdo al modelo de calidad.

Finalmente, la estatura del actual presidente de la Fundación Urunday, José Eidman. Un integrante de la FU de perfil muy bajo, gustoso de estar siempre corrido de la escena (tal vez uno de sus mayores desafíos para el hoy) pero fue formado para ocupar este lugar en este presente. Y por el propio Fabriciano. Josese siendo niño aún, viajaba con los equipos chaqueños que competían en lejanos lugares del planeta: Japón, Francia, Suecia, etcétera.

No es casual, no es azaroso la elección de José Eidman en la presidencia de la Fu, suelen decírsele; “Es el lugar para el que fuiste preparado y estabas destinado”.

 

Lanzamiento

Próximamente se realizará el lanzamiento de la Bienal del Pueblo en el predio de competición del parque 2 de Febrero. La variedad de ofertas culturales, artísticas, de esparcimiento y ocio, sorprenderá.

La Bienal del Chaco es más que un concurso escultórico internacional –aunque esa es su llama- la participación de escultores invitados, el tradicional Premio Desafío que convoca a equipos de alumnos avanzados de carreras de arte de todo el país, los diversos congresos académicos, la mega feria de artesanía y emprendedurismo, la participación de nuevas experiencias artísticas contemporáneas con autores invitados, la expo Industria y Comercio, el Festival Filarmónico Juvenil, los espectáculos escénicos por doquier… Fiesta popular. Y nutritiva.

Se invita a Resistencia a ser parte de este acto en el que se anunciará también la nómina de escultores del mundo que llegarán al Chaco, sumándose a los más de 250 que atravesando llanuras, montañas y océanos vinieron a nuestra provincia, crearon una obra de arte a los ojos del público en el lapso de una semana, y legaron sus esculturas y mensajes que quedarán como patrimonio de Resistencia, capital Nacional de las Esculturas.

Quien esto escribe no duda que, tal decía Fabriciano cada vez que presentaba la Bienal de escultura –como acto de fe, convencimiento o cábala-, “Esta Bienal, será la mejor de todas”.