La Bienal de Escultura, arrolladora fiesta

La Bienal Internacional de Escultura es símbolo de identidad chaqueña. La mayor fiesta cultural. EL concurso dada su excelencia, es catalogado entre los cinco mejores del planeta. Como evento cultural, el especialista y referente de arte Taverna Irigoyen, la posiciona segunda después de la Bienal de San Pablo. Avalado por Normas Isso, con el seguimiento de la Unesco para declararla Patrimonio del mundo a la ciudad de Resistencia , que ya detenta el título nacional de Capital de las Esculturas.

La Fundación Urunday pergenió este concurso escultórico, el gobierno del Chaco respaldó convirtiéndose ambos en comité organizador, el empresariado chaqueño invirtió en la cultura, el pueblo –y en su amplio sentido: todos los estamentos- acompañó con militancia. La Bienal trasciende a cada edición, “va por más”, crece metódica e ininterrumpida impulsada por el ideal de hacer del arte un bien de todos.

Derroche de arte esta bienal que tuvo material nuevo: el acero inoxidable. El público acompañó multitudinariamente, a todas horas. 10 esculturas que nacieron en Resistencia y en sus improntas, la autoría de escultores del mundo. Esas obras pasarán al espacio público de la ciudad, sumando al museo al aire libre que es Resistencia, con 600 esculturas.

En esta edición 2014 participaron Robert Kögel de Alemania; Josef Baier de Austria; Thierry Ferreira de Francia; Kei Nakamura de Japón; Ilker Yardimci de Turquía; Piotr Twardowski de Polonia; Hugo Maciel de Portugal; Rubio Harak de Puerto Rico; Gleb Tkachenko de Rusia y el argentino Raúl Oscar Gómez. Junto a ellos, como escultor Invitado, Percy Raúl Zorrilla Soto, de Perú.
Las obras que refulgen de purísimo plateado plantean la propuesta del Homo Novus, el hombre nuevo, consigna de la presente edición.

Trascendente de este movimiento artístico que se convirtió a lo largo de 26 años en sello de Chaco, es la extensión formativa espontánea que logró en la gente. Llegarse a la Bienal es una cita insoslayable para el chaqueño y no es sólo por la variedad de espectáculos, de propuestas de toda índole que buscan el juego, el disfrute, el esparcimiento; se viene a ver la escultura, se la focaliza, se toma un juicio, se aborda al artífice, hay una comunicación fluida. Y así se alimenta el respeto, el entendimiento de la obra de arte.
La cualidad del trabajo en vivo, permite valorar un oficio, una técnica, un proceso mágico de donde la materia ruda es devenida en objeto de belleza. El arte no es utilitario.

EXTENSIÓN
El arte tiene su templo sagrado en la Bienal que sienta reales en el Museum, un solar de 14.500 m2. A la competencia internacional se suma el encuentro de escultores nacionales, la obra efímera y acuática, la escultura de arena, la construida con materiales descartables, la que se realizaron en los talleres de niños, de aficionados a la escultura. Un taller al aire libre de proporciones gigantes, rico en participantes y propuestas y maestros consagrados
Como un anillo al arte escultórico, el despliegue de otras propuestas: la feria nacional de artesanía, conciertos, recitales, obras de ballet, piezas teatrales, talleres lúdicos y formativos, eventos de alta jerarquía como el Ballet Folclórico Nacional y la Orquesta Sinfónica Nacional.
El arte es un alimento para el espíritu. Aquí, en el Chaco, disfrutado por todos.