Día Internacional del Escultor

Día Internacional del Escultor

Se recuerda a nivel mundial el natalicio de Miguel Ángel Buonarroti, uno de los mayores representantes del Renacimiento. En Chaco, capital de las esculturas, se realiza una de las bienales más importantes a cielo abierto. Dos artistas referentes hablan sobre su oficio, su obra y cómo es vivir en una ciudad con más de 600 esculturas en sus calles.

El 6 de marzo se celebra el Día Internacional del Escultor en conmemoración del nacimiento de Miguel Ángel Buonarroti, quien nació en 1475 en la ciudad italiana de Caprese. Mundialmente conocido bajo el nombre de Miguel Ángel, fue arquitecto, pintor, escultor y poeta, y desarrolló su labor artística a lo largo de más de setenta años entre Florencia y Roma.

El perfeccionismo marcó toda su obra y la escultura fue su actividad predilecta. Luego, continuó con la pintura y alcanzó su máximo esplendor con la excepcional creación en los techos de la Capilla Sixtina. También realizó distintos proyectos arquitectónicos.

David, una de las obras más famosas de Miguel Ángel, se encuentra expuesta en Florencia, Italia.

 

Resistencia, la ciudad de las esculturas

En Resistencia, capital de la provincia del Chaco, se respira arte por sus calles y solo basta transitarla un poco para darse cuenta de que el título de “Ciudad de las esculturas” lo tiene muy bien ganado. Desde hace más de tres décadas, se lleva a cabo durante julio la Bienal Internacional de Chaco, considerada una de las más valiosas a nivel mundial a cielo abierto, y en sus calles se pueden apreciar más de seiscientas obras, surgidas de estos encuentros, y con la firma de prestigiosos artistas nacionales y del exterior.

En Resistencia, las más de 600 esculturas que hay en sus calles, se entremezclan con el paisaje y su gente.

 

 

La Bienal de Chaco se realiza desde 1988. Es un concurso organizado por la Fundación Urunday y el Gobierno Provincial. En cada edición, entre diez y quince artistas del ámbito regional, nacional e internacional son seleccionados, teniendo en cuenta su participación en este u otros certámenes previos. Durante el plazo de una semana, deben realizar su obra al aire libre y a la vista de los visitantes. Al finalizar la semana, el sábado por la noche, se lleva a cabo una ceremonia de clausura, con su correspondiente entrega de premios.

 

Afiche de la Bienal Internacional de Chaco 2022.

 

Al finalizar el concurso, las obras son expuestas durante 60 días. Luego de este tiempo, son repartidas en distintos puntos de la ciudad bajo el título de Patrimonio Cultural de la Ciudad de las Esculturas. Las obras quedan en la ciudad y para la ciudad, lo que la transforma en una vidriera del arte y la cultura, modelo a nivel nacional e internacional.

A causa de la pandemia del Coronavirus, la Bienal 2020 debió ser suspendida y se realizará del 16 al 22 de julio de 2022, en Resistencia.

Dos escultores chaqueños, referentes de la nueva generación de artistas escultores, comparten sus inicios, obras y próximos desafíos:

 

Ana María Medina, escultora:

 

-¿Cómo llegó la escultura a tu vida? ¿Fue tu primera elección o hubo un paso previo por otras disciplinas?

-La escultura llegó a mi vida desde muy pequeña, ya que a los 8 años me encantaba modelar con cualquier material flexible, ya sea barro, plastilina, masas, etc. Me encantaba, aparte de pintar y dibujar la tridimensión más que nada. Por supuesto, de estudiante en la materia que me destacaba era en artes plásticas. No fue la primera opción que tuve, ya que al terminar los estudios secundarios ingresé a la carrera de Arquitectura y estudié durante tres años. Me ayudó también a decidirme que lo que realmente me gustaba eran las artes plásticas.

Ana María Medina trabajando en madera, uno de sus materiales preferidos a la hora de crear.

 

-¿Quienes fueron/son tus referentes?

-Mi inspiración fue Henry Moore, y no debo dejar de nombrar a dos grandes profesores que tuve en mi formación: Graciela Ojeda y Humberto Gómez Lollo.

-¿Cómo definís tu trabajo y estilo y cuál es el material que preferís a la hora de crear?

-Mi estilo es más bien abstracto con muchas aristas bien marcadas, planos definidos y sobre todo espacios muy abiertos, me encanta trabajar la madera.

-¿Cómo es vivir en Resistencia, una ciudad que es sede de una de las bienales de escultura al aire libre más importantse del mundo?

-Vivir en Resistencia es un placer en lo que se refiere al arte. Antes de la pandemia siempre se disfrutaba de variadas exposiciones, y la experiencia más linda es trabajar en la Bienal Internacional de Esculturas, la cual se realiza en Resistencia cada dos años en julio.

-¿Cuál es tu mayor desafío como artista?

-Tuve muchos desafíos y gracias a Dios los he logrado. Por ejemplo, realizar una escultura a cielo abierto ante el público en una semana y con un tronco de casi 2 metros por 70 cm de diámetro. En estos concursos y/o encuentros he participado en nueve oportunidades. Mi mayor desafío actual es poder realizar esculturas en países donde no se suele ver este tipo de arte a cielo abierto.

La escultora chaqueña, junto a una de sus obras terminadas.

 

 

Manuel Campo, escultor:

 

-¿Cómo llegó la escultura a tu vida? ¿Fue tu primera elección o hubo un paso por otras disciplinas antes?

-El arte llega a mi vida desde muy pequeño. Cuando niño y paseaba por las calles de Resistencia sentía curiosidad y, al mismo tiempo, fascinación por las esculturas que veía al pasar, mis ojos y mis manos se inquietaban. Ya en la escuela primaria, empecé a sentirme muy atraído por el dibujo. Mis padres, al ver tanto interés, hablaron con mi maestra de aquel momento y ella sugirió que me inscribieran en la Academia de Bellas Artes de la ciudad de Resistencia. Así que, a partir de los doce años, me incorporé como estudiante en la Academia de Bellas Artes. Cursé en simultáneo la escuela secundaria. Es en esta etapa en que tomo contacto directo con la escultura de la mano del escultor Fabriciano. A partir de allí, mi relación con la escultura será intensa. A lo largo del tiempo hubo idas y vueltas por razones de vida personal y laboral, que hicieron que en la adultez culmine la carrera de maestro en artes visuales. Sin embargo, el trabajo con la escultura se mantuvo activo y sigue vivo con la fuerza de una pasión.

Manuel Campo trabajando en su taller.

 

-¿Quiénes fueron/son tus referentes?

-Nuestra provincia tiene una tradición escultórica muy destacada. Por nombrar solo algunos, Juan de Dios Mena o Crisanto Domínguez fueron notables escultores de la región. Sin embargo, a la hora de pensar en un referente pienso en el escultor Fabriciano, ya que reconozco su impronta en mi formación. Además, supo y sabe transmitir esa pasión por la escultura que traspasa cualquier frontera y nos conecta para trabajar con la mayor intensidad. En 1988 comenzaron los concursos al aire libre en la Plaza 25 de Mayo de la ciudad de Resistencia; a partir de allí comienza un movimiento impresionante de la escultura, empresa colectiva que desborda la provincia del Chaco y se expande a otras provincias argentinas. El movimiento escultórico crea un abanico de posibilidades de trabajo, encuentro y expansión creativa abriendo el camino a espacios internacionales. En 1990 se creó la Asociación de Escultores Chaqueños, donde se convive con grandes referentes de nuestro Chaco y participamos en exposiciones colectivas y en la organización de concursos en forma permanente hasta el presente.

-¿Cómo definís tu trabajo y estilo y cuál es el material que preferís a la hora de crear?

-Veo y siento que mi trabajo fue pasando por distintas etapas, a través de tantos años de actividad. Durante la primera etapa, dominó la figuración. Luego, fui lentamente buscando simplificar las formas y mezclando materiales. Después me surge una época cuando mis trabajos se configuran desde una matriz totalmente abstracta. Actualmente, me hallo explorando la plasticidad de las líneas en el espacio mediante la abstracción. Siento especial predilección por la madera, también el mármol me seduce, aunque en nuestra zona resulta más accesible el primero; es decir, la madera. El material para mí representa un desafío, una provocación para llevarlo al máximo de su esplendor.

Obra de Manuel Campo, emplazada en el Parque de la Democracia en la ciudad de Resistencia.

 

-¿Cómo es vivir en Resistencia, una ciudad que es sede de una de las bienales de escultura al aire libre más importantes del mundo?

-Es conectarse con un universo de formas creadas por artistas de distintas latitudes, en cada calle de la ciudad una escultura asoma, cada una es una invitación al disfrute, a la emoción, ninguna me deja indiferente, la conmoción siempre está presente. Cada vez que paso al lado de ellas, me dicen algo, la perspectiva a veces cambia y se muestran con otro cariz. El vivir en la ciudad de Resistencia es un plus que nos exige cada día más superación, para seguir apostando a que este gran movimiento cultural perdure y se enriquezca en el tiempo, que la llama siga viva.

-¿Cuál es tu mayor desafío como artista?

-El poder seguir trabajando día a día y superar los materiales y la imaginación son los desafíos que se me imponen. Del trabajo constante surge el oficio y viene la creación. Mmientras tanto, trabajo y más trabajo y si, además, surge la posibilidad de representar a la Argentina en algún evento Internacional me sentiría sumamente honrado.

 

Fuente:  https://www.cultura.gob.ar/dia-internacional-del-escultor-10209/