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“Casa Museo Fabriciano” Un espacio que abre las puertas a la intimidad de una trayectoria

“Casa Museo Fabriciano” Un espacio que abre las puertas a la intimidad de una trayectoria

Desde la Fundación Urunday, Mimo Eidman se refirió a la arquitectura pero especialmente al valor que encierra la “Casa Museo Fabriciano” para la ciudad de Resistencia.

“Las primeras intervenciones arquitectónicas se fueron realizando, paulatinamente, a medida que surgían necesidades funcionales en la vivienda familiar” explicó Eidman. “La complejidad se produjo cuando Fabriciano decidió hacer una Casa-Museo de la vivienda donde la partera lo trajo al mundo, donde había pasado su infancia y gran parte de su madurez. De un bien privado pasaba a ser un bien público. La selección de los objetos a exponer debía testimoniar modos de vida, recuerdos de sus habitantes en la mayoría con un valor emocional profundo. Luego, convertidos en símbolos de su historia y reconocidos fácilmente por él. Tan importante como esto, es que, al recorrerlo, el público pueda comprender la esencia de su modo de vivir y su trayectoria artística”, resaltó.

Eidman detalló que de la vivienda original y su equipamiento quedan objetos muy seleccionados. “Se conserva una parte del muro medianero construido por su papá que hoy se lo puso en valor, algunas de las mamposterías internas de la vivienda, utensilios  de la cocina que utilizaba Dorita y algunas otras cosas más”.

“Fabriciano es un ser especial, distinto, frecuentemente sus acciones tienen una lógica diferente al resto de los humanos. Su personalidad es tan simple y compleja a la vez que, conociéndolo, se puede prever esta donación como también saber que no se pueden modificar sus pautas de diseño. Ante estos conceptos, claros, se intentó, con respeto y mucho cariño,  mixar sus necesidades espirituales y funcionales con los cánones de la arquitectura” destacó más adelante.

Eidman advirtió que, al donar la Casa-Museo a su Fundación, la “Fundación Fabriciano”, depositó en ella su esperanza y absoluta confianza para mantener, conservar y difundir su vida y obra y ahí reside el gran desafío: en responder con autenticidad, honestidad, ética y profesionalismo a este deseo de Fabriciano que está cargado de una gran generosidad.